En lo que parecía seria un noche floja en el Conga Room, este Jueves pasado, El Gran Silencio, La Sucursal de La Cumbia de Mexicali y los punkeros veteranos de Los Angeles, Las 15 Letras, convirtieron el Conga Room en un hoyo funky con la energía y el sudor del rock a lo máximo.
La Sucursal De La Cumbia comenzaron las festividades con una estupenda actuación en la que no tardó mucho para que la gente empezara a bailar con esas cumbias pero con la energía de un buen punk. Al finalizar su actuación, el público nos le dejó abandonar el escenario y tuvieron que volver para tocar una canción más.
Los veteranos de la escena rockera de Los Angeles, Las 15 Letras, tomaron el escenario y parecía que hubiésemos sido transferidos a hace uno 20 años atrás cuando Las 15 Letras, junto con bandas como Maria Fatal, Los Olvidados, y Pastilla comenzaron a forjar el camino para la escena del rock en español en Los Angeles. Las 15 Letras atacaron sus instrumentos con la misma rebeldía y energía de sus comienzos y no sorprende de que muchos de los jóvenes en la audiencia conocieran su material y lo cantaran a la par con los viejos seguidores de la banda.

EGS 3Las 15 Letras 1La Sucursal De la Cumbia 1

Después de 21 años de cumbias, hip-hop, y raggamuffin, El Gran Silencio regresó a Los Angeles a celebrar derrochando su energía y buena vibra y en la que jóvenes como viejos fanáticos de la banda reciprocaron con sus bailes y canticos.
Los miembros originales, Tony Hernandez, Cano Hernandez, Ezequiel Alvarado y Campa Valdez acompañados por el resto de la banda compuesta por Wiwa Flores, Palmaz Martinez, Fer Alvarado and Juanky Montoya, se dieron el lujo de divertirse con “covers” de Café Tacvba con las interpretaciones de “Pinche Juan”; con una corta introduccion de “Maria” y con “Pachuco” de Maldita Vecindad.
La banda tocó gran parte de sus éxitos en los cuales desfilaron temas como “Song Bomb”, “No Sabemos Amar”, “Dormir Soñando” y “Chuntaros Style” entre otros y que tuvieron a todo mundo bailando, pero sin duda alguna, el mejor momento fue cuando los primeros acordes del clásico de Los Angeles Negros, “Déjenme Si Estor Estoy Llorando” sonaron, y el público enloqueció cantando junto con la banda.
Tal era la comunión entre la banda y la audiencia que varias veces hubo bailadores que se lanzaron al escenario a bailar a la par de la banda, y cuando los miembros de seguridad corrían para echarlos del escenario, los miembros de la banda los detenían y les daban su tiempo a los bailadores a que disfrutaran de unos momentos conviviendo al lado de su Gran Silencio.

Escrito por Angel Aguilar
Fotografías: Angel Aguilar

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